hace unos dias encontre una firma en una revista y hoy con todo respeto que se merece por su admirable trabajo, cito al autor:
La música contra el odio
Hace un mes recibí una llamada telefónica desde Madrid. Era mi esposa desde una tienda. Me llamó porque se encontraba frente al mostrador de los discos podridos y no recordaba cuál era el disco de Motörhead que yo le había encargado.
-Kiss of death, mi amor
Yo estaba exultante. No sólo sentía la indeible felicidad de oir la voz de mi mujer, sino que parecía una auténtica belleza, una ironía del destino el que ella, que odia cuanto le suena a grito y pudricion, se encontrara rodeada de discos de Panthera, Manowar, Metallica y que, encima, me llamase. Ahí pense que el amor es extraño, y que, apesar de todo, existe y aguanta cuanta rareza o barbaridad le caiga encima, Y lo digo porque tal vez todavía haya gente que cree que la vida en general apesta*.
Justamente porque la vida es dura en todas partes (aunque aquí le llevamos una morena a otros países que no tienen tanto tráfico, tantos malandros y tantos ineptos que vuelven difícil todo lo fácil), gente seria y atildada como quien esto escribe, tiene sus manías y su colección de discos podridos para oirlos a todo volumen en el carro. En lugar de salir con un bate a llenar de chichones a cuanto inútil se le atraviesa, este servidor tiene una colección de discos que ha ido traspasando a su Ipod y que oye a todo volumen cuando está solo en su carro o cuando va con su pequeó hijo de dos años. Asi, Black Sabbath, Rush, Jimi Hendrix, Wolfmother, Deep Purple, AC/DC, Judas Priest, Slayer, iron Maiden, Blind Faith y un montón de grupos más, han salvado al autor de estas líneas de su propia rabia y la desazón que produce ver´que todo a su alrededor se ha vuelto un caos estúpido.
(...)
Celebremos que tenemos el Ipod y que podemos llenarlo de la música, de los programas de radio y de las películas que nos definen... O que, al menos, hacemos que nos acompañen en esos momentos muertos de la vidaque traen consigo las colas interminables, las caminatas sudorosas en las plataformas móviles de los gimnasios, los viajes por carreteras obscenas hacia atardeceres lentos y gimnásticos...
(...) Es como si todo lo que hacemos viene con una banda sonora que le da realce a los momentos más insignificantes*, que subraya, aún sin querer, algo de lo que estamos viviendo... Una tranca a la luz de un semáforo roto adquiere una nueva dimensión al amparo del Requiem de Verdi, de La flauta mágica de Mozart, de Foxy lady de Jimi Hendrix o de uno de estos reggaetones tipo Gata fiera... Estar en una cola y oir reggaeton es dañino para la salud... No se hagan los locos; ustedes saben que es verdad...
Al final, todos los seres humanos necesitamos algo que mitigue el peso de la realidad. En este caso, no cabe duda de que la música nos ayuda a hacer más llevadero nuestro destino... Aunque la verdad sea dicha otra vez: el horrible destino que nos hemos forjado los habitantes de esta tierra, necesita ingentes cantidades de rock and roll para atenuar el peso de la realidad...
-Más Motörhead, por favor...
Roberto Echeto
Redactor
Revista ¡claro!
*: Palabras que han sido modificadas.
viernes, 11 de julio de 2008
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